martes, 10 de marzo de 2015

La "Atlántida canaria" que duerme bajo el mar al sudoeste de las Islas Canarias

La "Atlántida canaria" que duerme bajo el mar al sudoeste de las islas
23/02/2015@12:37:03 GMT+1
Por Efe
El equipo científico de la campaña oceanográfica "Drago 0511" ha identificado ocho nuevos montes submarinos al sudoeste de Canarias -el mayor de ellos con la altura del Teide- que son antiguas islas ahora hundidas por efecto del enfriamiento de la corteza terrestre.
El descubrimientos de estos ocho montes submarinos se suma a los cinco que se conocían hasta el momento al sur de Canarias y suponen una especie "de abuelas submarinas" de las islas, casi "una Atlántida canaria", explica en una entrevista a Efe Luis Somoza, geólogo marino del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Algunos de estos montes "formaron islas, ahora bajo el agua, que se han hundido a más de 300 metros" y por lo tanto "son los antecesores de las islas Canarias", detalla Somoza.

Los montes fueron identificados por el equipo de científicos que ha realizado el estudio para ampliar la plataforma continental de España al oeste de las islas Canarias, y los descubrimientos han tenido lugar después de cinco años "de detalladas expediciones cartográficas" de los fondos marinos profundos canarios.

Este descubrimiento demuestra que este área, al sudoeste de las islas, es la prolongación natural del territorio emergido del archipiélago canario.

La cima de los montes submarinos se encuentra desde los 4.000 metros hasta los 300 metros por debajo del agua y el geólogo insiste en que son antiguas islas Canarias ahora hundidas por efecto del enfriamiento de la corteza terrestre.
En algunos casos su forma recuerda a la actual de las islas de Tenerife, La Gomera y El Hierro y según los datos obtenidos de la batimetría, los montes submarinos más grandes tienen entre 90 y 35 kilómetros de largo y los más pequeños entre 6 y 20.
Estas antiguas islas se elevan más de 3.500 metros de altura sobre las llanuras profundas que los rodean y según detalla Somoza, "desde los fondos profundos se verían parecido a como vemos el Teide desde la costa".
Los montes submarinos se han formado por el mismo proceso que las islas Canarias, es decir, debido a un "punto caliente" debajo de las islas que genera la fusión parcial de las rocas del manto terrestre y da lugar a ascenso de magma al fondo oceánico profundo.
 Una vez creados los volcanes estos formarían islas o montes submarinos que se van hundiendo progresivamente al contraerse por enfriamiento.
 "Es similar a lo que le puede ocurrir a un "souflé" si lo sacamos fuera del horno de forma rápida", indica Luis Somoza, quien también puntualiza que "esto no quiere decir que las Islas Canarias se hundan inmediatamente", aunque sí lo harán con el tiempo geológico.
 "Pasarán millones de años y si el "punto caliente" que las ha formado se traslada o desaparece, entonces progresivamente se irán hundiendo como sus antecesores, estos montes submarinos", explica.
 Además la acción del mar irá progresivamente "enrasando" las cimas de las islas y al final "nuestros futuros descendientes podrán ver un Teide raso o la caldera de Taburiente plana. Pero esto sucederá dentro de millones de años".
 Asimismo, continúa el investigador, los científicos manejan el criterio de que al tener la misma naturaleza estos montes submarinos que sus descendientes, las islas Canarias, se demuestra que esta zona es la prolongación natural sumergida del archipiélago a efectos de la ampliación de la plataforma continental jurídica española.
Añade Luis Somoza que el equipo científico ha enviado a la Comisión Hidrográfica Internacional las propuestas de 8 nombres de montes submarinos eminentemente canarios, como son Drago, Bimbache, Ico, Pelicar, Malpaso, Tortuga e Infinito y Las Abuelas.
Los nombres de los cinco montes submarinos conocidos hasta la actualidad fueron dados por sus descubridores ingleses y son Las Hijas, Echo, The Paps, Drago y Tropic.
 Luis Somoza indica además que se han realizado seis expediciones científicas en el entorno de los fondos profundos canarios a bordo de los buques oceanográficos Hespérides, Sarmiento de Gamboa y Miguel Oliver.
 El equipo científico ha estado compuesto por investigadores del Servicio de Geología Marina del Instituto Geológico y Minero de España, del Instituto Español de Oceanografía y del Instituto Hidrográfico de la Marina

miércoles, 4 de marzo de 2015

Bases militares de utilización conjunta EE.UU-España




Estados Unidos fundó la OTAN en 1948 con dos fines:
*.- Evitar que los países europeos, debilitados después de la 2ºGM , cayeran bajo la influencia política de la URSS.
*.- Establecer  bases militares para un posible confrontamiento abierto de la Guerra Fría.
Por el convenio defensivo España-USA del 26/9/53, los Pactos de Madrid, USA se instalaron  bases militares en España cerrándose la pinza sobre el Mediterráneo.
El acuerdo es presento como de Ayuda mutua, militar y económica entre "ambas potencias".
Cláusulas secretas reservaban a USA la iniciativa y uso unilateral.
EE.UU. Mantuvo la soberanía de las bases a pesar de participar personal de ambos países.
Las repercusiones de los acuerdos conferían a España la figura de vasallaje y la posibilidad de entrar en guerra automáticamente si USA lo hacía.
En 1963, con la firma de la Declaración Conjunta, las bases pasaron a ser soberanía española.
A partir de 1973, con la llegada de la tecnología satélite, la mayoría de Bases y puestos de vigilancia quedaron obsoletos y poco a poco fueron cedidos al ejercito español.
En 1986 España entró en la OTAN. La OTAN controla las bases, no Estados Unidos.

Charles Powell: «Las bases militares norteamericanas beneficiaron a España»
Entrevista por TULIO H. DEMICHELI

El historiador Charles Powell lleva veinticinco años estudiando el último tercio del siglo XX español.
Tras escarbar en la documentación, desclasificada hasta 1981, de los archivos de las Bibliotecas de los presidentes Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter y Ronald Reagan, publica El amigo americano. España y EE.UU.: de la dictadura a la democracia  (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 682 pp.), donde traza un apasionante recorrido por los años cruciales que van del tardofranquismo a la Transición.
«A mí me ha sorprendido ver la gran debilidad del sistema norteamericano en asuntos de política exterior. Debilidad que se debe, entre otras razones, a la conflictiva relación entre el Centro de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado, algo de lo que Nixon ya se aprovechó para cortocircuitar el sistema», declara el autor a esta Fundación.

En fin, El amigo americano es un análisis exhaustivo de las relaciones hispano-norteamericanas entre 1969 y 1988, que tiene una doble perspectiva.
Por una parte, las siempre difíciles negociaciones de los Convenios de Amistad y Cooperación que permitían las bases norteamericanas en España y que fueron suscritos durante ese periodo, que va desde la designación de Don Juan Carlos como sucesor de Franco hasta la consolidación de la democracia.
Y por la otra,  el escenario político en que se producen. Fuera de España y en el contexto mediterráneo ocurren el golpe de Gadafi (1969), la cuarta guerra árabe-israelí llamada del Yom Kippur (1973), la Revolución de los Claveles portuguesa y la guerra entre Grecia y Turquía por Chipre, ocurridas ambas en 1974. Y dentro: el caso Matesa, la crisis del Sahara, la agonía y muerte del dictador y la Transición, hasta la época de Felipe González y su apoyo realista al ingreso en la OTAN.

-Como España no era admitida en la Comunidad Europea ni en la OTAN por no ser una democracia, EE.UU. necesitaba mantener las bases militares que tenía en Zaragoza, Torrejón de Ardoz, Morón de la Frontera y la aeronaval de Rota, para controlar el Mediterráneo occidental.                               

-La seguridad de Occidente es uno de los dos ejes fundamentales de la relación entre España y EE.UU. Aunque recuerdo la negociación de 1953, me he centrado en las de los convenios de Cooperación y Amistad de 1970, 76, 82 y 88. La pregunta era: ¿qué distingue a una democracia y a una dictadura como negociadoras? Hay muchas diferencias, pero su estudio arroja sorpresas. Parecería que una dictadura es monolítica y que puede hacer lo que quiera, pero en la práctica aparecen muchas de las tensiones que sufre una democracia: rivalidades personales, equilibrios entre las distintas familias políticas… ¡Y la opinión pública! El llamado «caso Matesa» de 1969 –una escaramuza entre los ministros del Movimiento y los tecnócratas del Opus- lo demuestra. Ganan los segundos y sale del Gobierno Fernando Castiella, un duro negociador, y entra en Exteriores Gregorio López Bravo, que está dispuesto a firmar cualquier cosa. Este cambio favoreció a EE.UU.

-¿El otro eje?
-Es político y se refiere a la actitud que hay que adoptar ante la naturaleza del Régimen. A mí me interesa el cruce entre esos dos factores. Debido al temor a perder las bases en España, que eran fundamentales tras la pérdida de la situada en Wheelus (Libia) por el golpe de Gadafi en 1969, EE.UU. no tuvo margen para promover la democracia. A esto llamo el dilema americano. A medio o largo plazo, el anclaje de España en Occidente necesitaba que ingresara en la OTAN y en la Comunidad Europea, pero ello no era posible sin la democratización de sus instituciones. En el caso de la CE, era una exigencia explícita; en el de la OTAN, implícita y clara, porque los socios escandinavos y Gran Bretaña se negaban a aceptar su ingreso mientras gobernara Franco. Ese «dilema» se resume como «valores versus intereses».

Las bases militares americanas
-Las bases, ¿ayudaron a la Dictadura?
-Afianzan al Régimen. El convenio de 1953 resultó ser el mayor triunfo de la política exterior de Franco. Él mismo llega a declarar: «Formalmente hemos ganado la Guerra Civil», y es un mazazo para los antifranquistas para quienes se vuelve difícil –y en la práctica imposible- derrocarle.

-¿Benefició a la sociedad española? -se pregunta el historiador-.
En general, sí. En términos económicos, los convenios no fueron muy trascendentes, pero sí en cuanto a las inversiones internacionales privadas, porque España se insertó en instituciones como el FMI y la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE). Así, el Plan de Estabilización de 1959,  por ejemplo, fue fundamental para el posterior desarrollo económico e industrial español, pues dio fin a la autarquía; este plan  se había diseñado en Madrid, en el FMI y en la OECE. Fue una operación diplomática y económica para que España ingresara en esas instituciones.

-Esos convenios tenían cláusulas secretas. ¿Se aplicaron alguna vez?
-Existía una cláusula secreta según la cual EE.UU. podría utilizar las bases para acciones bélicas sin previa consulta al Gobierno español en caso de que se produjera un ataque enemigo a EE.UU. o a Occidente.
Pero nunca se invocó, ni siquiera cuando EE.UU. apoyó a Israel en la Guerra de Yom Kippur en 1973.
 Aquí mienten  -precisa Powell- Henry Kissinger y Laureano López Rodó.
El primero afirma que España no dejaba sobrevolar ni repostar en cielo español a los aviones que venían por las Azores.
Lo cierto es que los aviones cisterna iban a buscarlos dando un rodeo, desde Zaragoza y Torrejón hasta el Atlántico, donde repostaban.
Gracias a esta argucia se pudo mantener el puente aéreo.
Por su parte, López Rodó sostenía que el Gobierno no podía denunciar lo que ocurría porque el Régimen debía tener en cuenta a la opinión pública: ese uso no autorizado de las bases podía fomentar un mayor antiamericanismo.
López Rodó era muy proamericano y agradecía su apoyo económico y el que le brindaban al entonces Príncipe Don Juan Carlos.
Tras la guerra del Yom Kippur, Kissinger pidió un informe a sus consejeros para ver cómo se podía «castigar» a los españoles por esa falta de colaboración.
¿Apoyando a Gran Bretaña frente a sus demandas sobre Gibraltar? No.
¿Apoyando abiertamente a Marruecos en la crisis del Sahara Occidental? No.
¿Retirando la ayuda económica pactada en los convenios? «¡Damos tan poco!»…
En fin, los norteamericanos no tenían elementos de presión y se arriesgaban a perder las bases que le eran fundamentales mientras la Península no formara parte de la OTAN. A pesar de la asimetría de las relaciones, España siempre tenía mejor baza.

-¿Y el accidente nuclear de Palomares?
-EE.UU. no estaba actuando en secreto. El convenio firmado autorizaba la presencia de submarinos con misiles Polaris en Rota y el Gobierno español sabía que los bombarderos que llevaban armas nucleares repostaban sobre aguas mediterráneas de su espacio aéreo…
 -Kissinger fue una figura central durante las presidencias de Nixon y Ford como secretario de Estado… Resulta curioso ver cómo un universitario de ascendencia judía alemana tenía una visión del mundo hispánico, en particular, y mediterráneo, en general, tan plagada de tópicos… como la de su presidente.

-No sólo despreciaba a Hispanoamérica y sostenía que la democracia era imposible en Argentina después de Perón o en Chile tras Allende, o que México no era en absoluto democrático, sino que tampoco pensaba que Italia o ¡Francia! tuvieran muchas virtudes democráticas.
Desprecio, incluso racismo, y un desconocimiento extremo de su realidad histórica, cultural, social y política.
Al ministro de Exteriores Pedro Cortina Mauri le dice: «Usted viene de un país que conquistó un continente con 70 hombres y caballos»… Kissinger tenía un hermano un poco mayor que él que hablaba inglés sin acento.
Un periodista le preguntó: «Los dos emigraron al mismo tiempo…
¿Cómo puede ser eso?»
Y él respondió: «Yo soy el Kissinger que escucha».
El otro se comportaba con una gran arrogancia intelectual y maltrataba a sus subordinados…
De Frank Carlucci,  que fue embajador en Lisboa durante la caída del salazarismo, decía: «¿Qué hace además de dar lecciones de Ciencias Políticas?», cuando fue él quien acertó con su «teoría de la vacuna», por la cual había que aceptar la Revolución de los Claveles y a los comunistas portugueses, porque la clave del futuro democrático era el socialista Mario Soares.

-Franco pensaba casi lo mismo…
-Franco le dijo que no hicieran nada porque de lo contrario favorecerían a los comunistas y a la URSS: «Ya se darán cuenta los portugueses de lo que trae el comunismo cuando encuentren vacías las tiendas». Portugal era muy importante. Su revolución coge a Kissinger totalmente por sorpresa, lo que demuestra, además, que la CIA era todo menos omnipresente. Nixon la acusaba, como a los diplomáticos de carrera, de ser un nido de liberales.
Kissinger creía que Portugal se iba a convertir en el caballo de Troya de la URSS en la Alianza Atlántica y, entre 1974 y 1975, acaricia la idea de expulsarlo. También le pide ayuda  a Cortina para luchar contra el comunismo… En realidad, ocurre que en esa época se está produciendo un gran declive norteamericano y él creía que EE.UU. realmente estaba en peligro. Aunque no lo parezca, el triunfo de Allende es una muestra de esa debilidad, porque no pudieron evitarlo. Al final, en Portugal son sus propios ciudadanos los que reconducen la situación y apuestan por la democracia. Aunque Kissinger pensase que era un ingenuo y lo comparara con Kerenski o Masaryk, Soares era la clave democrática, como así lo vieron los británicos, suecos y alemanes. Por su parte, Willy Brandt le facilitó dinero a través de la Fundación Ebert, como he documentado.

«EE.UU. no tuvo nada que ver con el asesinato de Carrero»
-Una conspicua teoría conspirativa sugiere que EE.UU. sabía, y aun que estaba detrás del asesinato del presidente Luis Carrero Blanco, porque sería un obstáculo político para Don Juan Carlos tras la muerte de Franco, teoría que también involucra a los servicios secretos españoles… ¿Qué piensa de ello?
-¡Es una leyenda urbana! ¡Qué diablos iba a ganar EE.UU. con su muerte? Carrero fue el mayor defensor de los convenios hispano-norteamericanos. Desplazó al duro Castiella y puso al dócil López Bravo. Aunque un reaccionario total, Carrero también era un monárquico sin fisuras que apadrinó con López Rodó la candidatura de Don Juan Carlos en el difícil parto de la sucesión, por quien apostaba Norteamérica.  Además, Madrid no había sido amenazada hasta entonces por los terroristas de ETA.
Kissinger, que se había reunido con Carrero la víspera del atentado, cuando se produjo, dijo que su muerte era «una gran pérdida». Pensaba que Carrero, quien nunca quiso ser presidente del Gobierno, pues no era ambicioso ni le gustaba estar en primera fila, le habría presentado la dimisión al Rey cuando sucediese a Franco.
A su juicio, España necesitaba la presencia de un hombre fuerte durante los primeros tiempos de la futura Transición.
La Comisión del senador Frank Church que investigó la participación de la CIA en ese y otros asesinatos, -como el del general chileno René Schneider y los de Patricio Lumumba (Congo), los hermanos Diem (Vietnam) o el dominicano Rafael Trujillo, así como varios intentos fallidos contra Fidel Castro-, despejó esas dudas… En fin,  las teorías conspirativas suelen tener más éxito que la realidad.

-Usted desentraña en su libro el apoyo norteamericano a Don Juan Carlos, lo mismo cuando era Príncipe de España que cuando ascendió al Trono. ¿Le costó hacerse respetar?
-Al principio, allá por 1969, los estadounidenses eran un poco escépticos, pero cuando Nixon se entrevista con él durante su visita de 1970, se lleva una buena impresión. Los Príncipes visitaron oficialmente EE.UU. en 1971 por primera vez, y su imagen mejora mucho. La entonces Princesa Doña Sofía causa una viva impresión y se la considera como el gran apoyo que el futuro Monarca habrá de tener tras la muerte del dictador. Por su parte, Kissinger tenía ciertas dudas, como otros dirigentes europeos, sobre la inteligencia y fuerza de carácter del futuro Rey. Pero empieza a cambiar de opinión durante la visita que el presidente Ford realiza a España en 1975. Don Juan Carlos ha ganado en seguridad personal y ahora ya no habla como Príncipe sino como próximo Rey. La buena relación se intensifica con la crisis del Sahara.

-Don Juan Carlos -prosigue Powell- casi logra que Ford asista a la misa de Te Deum posterior a su proclamación en las Cortes, pues quería que se produjera un contraste entre los asistentes al funeral de Franco, como Ferdinand e Imelda Marcos o Augusto Pinochet, y los suyos. No pudo ser porque la agonía del dictador se prolongó mucho, y este acto no coincidiría con la gira europea que realizaba el presidente. Al funeral y al Te Deum asistió Nelson Rockefeller, su vicepresidente, y algo se deslució la presencia norteamericana. En cualquier caso, EE.UU. hizo una gran apuesta por él que salió muy bien. En esto, Manuel Prado y Colón de Carvajal, quien realizó allí varias misiones secretas importantes para el Monarca y para España, desempeñó un gran papel.

 -La relación del Rey con EE.UU. ha sido mejor que buena ayer y hoy. Siempre que hay que sacarle las castañas del fuego al Gobierno, él convence a Washington… 

-El embajador Wells Stabler mandaba informes a la Zarzuela que no enviaba a Adolfo Suárez… Por su parte, Don Juan Carlos le confió los planes que tenía para la democratización de España cuando se creía que solo los compartían Torcuato Fernández Miranda, Suárez y muy pocos más. Establecieron una gran amistad cómplice. Stabler contribuyó mucho y bien en la Transición.

La Marcha Verde: dos aliados frente a frente
-Otro asunto importante en las relaciones bilaterales fue el Sahara español. 
-A medida que Franco envejecía se produjeron varias crisis importantes en el Mediterráneo y el sur de Europa: el triunfo del golpe de Muammar Gadafi, en 1969; la cuarta guerra árabe-israelí llamada del Yom Kippur, en 1973; la Revolución de los Claveles portuguesa y la guerra entre Grecia y Turquía por Chipre, que trajo como consecuencia la caída de la dictadura de los coroneles y la democratización de Grecia, ambas en 1974. ¡Una guerra entre dos socios de la OTAN!
Para Kissinger, el Mediterráneo Oriental estaba en llamas… Y le suplicaba a Cortina: «Antes de pelearse con los marroquíes, ¿no pueden esperar a que se apacigüe Chipre?». No, a EE.UU. no le interesaba para nada un conflicto armado entre dos aliados tan importantes como Marruecos (donde tuvo hasta 1978 varias bases, una fundamental: la aeronaval de Kenitra) y España.

-Hassan II siempre reivindicó que era marroquí y pidió en la ONU su descolonización.
-La desaparición de Carrero fue decisiva en la crisis del Sahara: Hassan II creyó que cambiaba totalmente el paisaje.
Además, la Revolución de los Claveles, que precipitó la descolonización de África, lo envalentonó mucho.
En España hubo conflicto entre los partidarios de un acuerdo con Marruecos (Carrero lo era y había influido en Carlos Arias Navarro) porque consideraban que un Sahara independiente era inviable, pues se convertiría en satélite de una Argelia socialista apoyada por la URSS; y los partidarios, como Cortina, de que había que actuar de manera compatible con el derecho internacional, asumiendo las resoluciones tomadas en la ONU y que contemplaban un referéndum de autodeterminación.
En cuanto a ese referéndum, de haberse realizado, ni a los españoles ni a los norteamericanos les hubiera preocupado amañarlo para que favoreciera la tesis marroquí de una cierta autonomía bajo su soberanía.
Para Kissinger, era un engorro estar en medio de dos aliados que se iban a pelear.
Ford llegó a decir: «¿Por qué siempre tenemos que dar la cara y salir con las narices ensangrentadas?»
Kissinger quiere una salida airosa que salve a Hassan II, quien hubiera tenido que marcharse al exilio si no se sale con la suya, pues hubiera podido desencadenarse una revuelta.
Una solución de la que no se beneficie Argelia y que tampoco debilite a Don Juan Carlos, que no deseaba tener pleitos con Hassan II, pero podría tener problemas de disciplina en la Fuerzas Armadas si estas resintieran, como afrenta a su orgullo nacionalista, un abandono poco honroso del Sahara, al que se había convertido en provincia española.
Eso era lo que se buscaba, no salir deshonrosamente.
Estoy seguro: por parte de EE.UU. no hubo participación directa, como así se creyó en su día, algo alimentado por Hassan II cuando animaba a sus manifestantes a que portasen banderas norteamericanas. Kissinger dijo: «Hasta ahora yo no sabía ni que existíera un Sahara español y era muy feliz».
Sí hubo complicidad, cómo no, exactamente la misma por parte española. EE.UU. no es responsable de lo ocurrido: fue un acuerdo de Arias y un paso muy delicado porque el Príncipe, como jefe de Estado en funciones, lo autorizó. Por último, hay que señalar que ese acuerdo no ponía en peligro a Ceuta y Melilla, porque Hassan II le había prometido a los norteamericanos que no iría más allá de reivindicarlas simbólicamente en público mientras Gran Bretaña retuviera Gibraltar.

«Carter se tomaba muy en serio a Suárez»
-Otro tópico que llega a nuestros días es que EE.UU. auspició la defenestración de Adolfo Suárez por sus veleidades de convertir España en líder de los países no alineados. ¿Fue así?
-Cito en el libro una «maldad» que Fraga escribe en sus memorias: «Carter y Suarez se parecen bastante». En contra de lo que se piensa, a Carter le parecía útil la heterodoxia de Suarez y le compra bastante esa idea suya de ser un puente entre el primer y el tercer mundo.
Además, ese podía ser el anclaje de España en Occidente.
Aunque le disgusta su actitud ante la OTAN: Suárez no toca el tema en 1978 porque teme que ponga en peligro el periodo constituyente.
Todavía en 1979 sigue sin tocarlo porque no quiere complicar la situación política interna. Tiempo después de la moción de censura del PSOE (mayo de 1980), su ministro de Exteriores, Marcelino Oreja, declara en El País que el Gobierno es partidario de la adhesión y que no hace falta, en su opinión, un referéndum.
Algunos atribuyen a esas declaraciones su posterior destitución por José Pedro Pérez Llorca, aunque él afirme que ello se debió a la guerra entre barones de la UCD.
Por su parte, Suárez fue el primer dignatario europeo que se entrevistó con Yasir Arafat en Madrid en enero de 1980, cosa que luego ya harían otros.
Además de haberse reunido con Fidel Castro en 1978,  Suárez habría de enviar una delegación como nación observadora en la VI Cumbre de los países no alineados, que se celebró en La Habana en septiembre de 1979.
En fin, Carter se tomaba muy en serio los análisis que Suárez hace de Oriente Medio.
Cuando ambos se entrevistan, el presidente español se muestra muy valeroso: defiende el derecho palestino a fundar un Estado propio y cuestiona los acuerdos de Camp David. Carter le replica que no le molestó que se entrevistara con el líder palestino: «Me viene bien porque yo no lo puedo hacer».
Recuerden que poco antes el embajador de EE.UU. en la ONU, el senador y activista de color Andrew Young, tuvo que dimitir por haber mantenido un contacto secreto con la OLP. A España, la indefinición de Suárez con respecto a la OTAN le daba bazas.

«La CIA no se implicó en el golpe del 23-F»
-Por último, el otro gran tópico es que EE.UU apoyó el 23-F. ¿Sabía la CIA que se iba a producir?
-Carter valorará mucho la Transición española pero tenía mala conciencia por no haberla apoyado más.
El golpe del 23-F coincidió con el periodo de transición entre su Administración y la de Reagan.
La CIA no participa. Como todos en España, escuchaba el rumor de sables y oyó campanadas… Pero el nuevo secretario de Estado, el general Alexander Haig, comete una gran metedura de pata cuando solo dice que «es un conflicto interno» de los españoles.
Puede que lo hubiera hecho bien como jefe de Gabinete de Nixon y como comandante supremo de la OTAN, pero la Secretaría de Estado le venía grande y tenía tendencia a patinar en público.
Cuando se produce el atentado contra Reagan dijo: «Yo estoy al mando y tengo el control»; esto es, se puso por encima del vicepresidente George Bush (padre).
En fin, ¿no tenemos ya suficientes evidencias de que la CIA es un desastre? ¡Se fue de Portugal tres semanas antes de la Revolución de los Claveles porque allí «no pasaba nada»! Y ahí la vemos en Afganistán.

-¿Y el embajador Terence Todman, a quienes muchos han señalado?
-Esa es otra leyenda urbana. Todman fue el primer hombre de color que se jubiló con estatus de embajador. Él era consciente de que representaba la causa de la multiculturalidad. Y le caracterizaron como especialista en golpes de Estado… No sólo le habían situado en la embajada de Chile cuando Pinochet derrocó a Salvador Allende, ¡y no estaba allí!, sino que ahora le inventaban un encuentro con el general Alfonso Armada en Logroño ocho días antes del golpe; así como reuniones con el comandante José Luis Cortina del CESID, implicado en la intentona;  dirían, incluso, que se presentó en La Zarzuela después de la entrada de Tejero en el Congreso…

También se difundió -continúa Powell- que las bases americanas estaban en alerta desde la mañana del 23-F,  que sus colegios no dieron clase esa jornada y que se habían interferido las comunicaciones del Control de Emisiones Radioeléctricas español… ¡Todas estas chorradas aún se repiten hoy día! Sin embargo, Todman es el hombre que dio la batalla para que Carter se entrevistase con Felipe González durante su visita a Madrid en 1980, algo a lo que se oponían el Rey y Suárez para no darle alas. Era un diplomático profesional que trabajaba igual de cómodo con Carter que con Reagan. ¿Qué motivos tenía EE.UU. para apoyar el golpe? ¿Quitar a Suárez porque Pérez Llorca no había pedido el ingreso en la OTAN? Pero si es que lo hace; y este golpe militar lo habría estropeado. Además, Norteamérica nunca hubiera hecho nada que debilitara al Rey porque era su gran apuesta. Ninguno de los argumentos que implican a Norteamérica en el golpe es creíble. 
Charles Powell

El historiador británico Charles Powell, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad CEU San Pablo, subdirector de Investigación y Análisis del Real Instituto Elcano y director de la Fundación Transición Española, se doctoró en la Universidad de Oxford con una tesis sobre la Transición que dirigió el hispanista Raymond Carr. Hasta ahora, se ha dedicado a esclarecer ese periodo histórico fundamental de nuestra historia reciente en sus libros El piloto del cambio. El Rey, la monarquía y la transición a la democracia, con el que ganó el premio Espejo de España en 1991; Juan Carlos of Spain. Self-made Monarch (1996) y España en democracia, premio Así Fue en 2001. 

viernes, 22 de febrero de 2013

«BULLYING»



Por CUCA GARCÍA DE VINUESA Escritora/

O yo estoy loca o cada día entiendo menos. El mundo está realmente mal. Una noticia sobre la violencia en las aulas nos escandalizó no hace mucho: el suicidio en Hondarribia (Guipúzcoa) de un joven de catorce años por no poder soportar la presión de unos compañeros.

Inventamos una palabra para definir el acoso en el trabajo; el «mobbing». Y ahora inventamos otra para definir el acoso en el colegio: «el bullying». Explotábamos sin pudor la vida de Carmen Ordóñez y también intentamos explotar la noticia del suicidio de un niño de catorce años que nadie pudo evitar, para no herir la sensibilidad de los «acosadores», sin profundizar realmente en las causas que llevaron a este joven a quitarse la vida.



Ir contracorriente es ir en busca del suspenso social. Pero no me preocupa nada plantear en este artículo que la valentía en la vida es uno de los mejores valores del ser humano. Ir contracorriente hoy en día supone armarse de valor para enfrentarse día a día a los «miedos» que nos anulan a muchos, para defender una serie de valores perdidos y que darían solución a muchos de los problemas actuales, cuyos protagonistas son los jóvenes y los niños.



El acoso escolar existe desde siempre; exactamente igual que el acoso profesional o el acoso sexual. Y hay que andar escondiéndose el alma para que no te atropellen a la hora de hacer cualquier comentario «contracorriente» porque te achicharran o persiguen como «intolerante». Y no hay derecho.

Seamos valientes, vayamos contracorriente y dejémonos de soluciones contra la libertad.

Un joven de catorce años se quitó la vida por ir contracorriente. Y nos quedamos tan panchos.

¿Culpa de los compañeros?; ¿culpa de los profesores?; ¿culpa de la televisión? Claro, los padres somos inocentes. Antes regañábamos a los hijos por portarse mal con un compañero en clase o con sus hermanos. Castigábamos una mala contestación a los padres. Y ahora castigamos a los profesores por exigir a nuestros hijos una mínima disciplina y un respeto. La educación no está de moda y que no se nos ocurra llamar la atención a un joven, podemos traumatizarlo para toda la vida. Qué cosas. A quien hay que regañar y expedientar es a los profesores que no tienen ni idea de enseñanza ni de educación.



En Cantabria en 1999, un 5 por ciento de los niños se quejaban del trato de sus compañeros y un 17 por ciento sufrieron violencia física. Nadie se inmuta, nadie reacciona. ¿Cómo lo solucionamos? Echando la culpa a la falta de vigilancia de los maestros y buscando en los presupuestos del Estado cómo arañar unos euros para instalar cámaras en los recreos y en los pasillos de las escuelas. Manda narices. Y los padres, en casita viendo la tele con una cervecita fría.



Y que conste que no tengo nada contra la tele ni contra la cerveza, y menos aún contra los padres, pero por un momento parémonos a pensar de quién es la culpa de que nuestros hijos sufran acoso en los colegios.

NUESTRA, y punto. Y en ese «punto» está precisamente el defecto de la violencia en las escuelas. Igual que exigimos respeto en nuestros respectivos trabajos y está de moda denunciar el «mobbing», exijamos a nuestros hijos respeto para con los demás.

Hay que educar, tan sencillo como eso. Y educar significa alimentar los valores fundamentales en la familia: la solidaridad y la libertad.

Si en la infancia y en la adolescencia no corregimos en casa las malas formas de nuestros hijos y no permitimos a los maestros encauzar la formación de nuestros hijos; si no somos valientes para enfrentarnos contracorriente a la falta de valores, como la disciplina por miedo a no se sabe qué, nos encontraremos probablemente con noticias diarias tan espeluznantes como la ocurrida en Hondarribia.

¿La muerte de ese niño de catorce años ha servido para algo?

sábado, 9 de febrero de 2013

"Los inventores de la Logse deberían ser ahorcados si hubiera un juicio de Nuremberg educativo y cultural en España"



Arturo Pérez-Reverte: "Los inventores de la Logse deberían ser ahorcados si hubiera un juicio de Nuremberg educativo y cultural en España"
 El escritor Arturo Pérez-Reverte tiene una especie de 'idilio' especial con Twitter los domingos en la tarde y este 23 de septiembre de 2012 no ha sido una excepción.
Pérez-Reverte, que antes de convertirse en el novelista español de más exito y entrar en en la Academia de la Lengua, ejerció muchos años de reportero audaz, entra a saco en uno de sus temas favoritos: "La Educación".
Y como no hay nada que pueda sustituir lo que ves, tocas, pesas y hueles, nos limitamos a reproducir algunos de los tuits que ha ido subiendo, desde la mesa de café donde se atrinchera cada fin de semana:

Hace unas semanas comenté lo poco que me gusta la actitud del ministro Wert con el Iva y la Cultura. Me pareció cómplice y cobarde.
Pues hoy me toca hablar de lo que sí me gusta. Porque en esta ley hay cosas que sí. Que me gustan. Y como me gusta, pues lo digo.
Me gusta que se apunte, aunque tímidamente, que igualdad de oportunidades no significa obligación de igualar a los chicos en la mediocridad.
Me gusta que(aunque lo nieguen ciertos psicopedagogilipollas) alguien diga oficialmente que es mentira que todos los estudiantes son iguales.
Los hay brillantes y torpes. Los hay listos y tontos. Los hay esforzados y vagos.
Y es una injusticia y una infamia machacar a los mejores en beneficio de los peores. Eso se llama suicidio educativo y social.
Me gusta pensar que ahora puede reforzarse un poco la autoridad de los profesores.
Me gusta creer que puede acabarse el disparatado coladero escolar y universitario impuesto hasta hoy,
Me gusta que alguien dé (o asegure darlo) a la Formación Profesional la importancia que merece.
Me gusta que España pueda dejar de ser el país con más alumnos fácil e inútilmente universitarios de Europa y tal vez del mundo.
En mi opinión, los inventores de la Logse deberían ser ahorcados si hubiera un juicio de Nuremberg educativo y cultural en España.
Eso sí: no me gusta nada la segregación de chicos y chicas (¿por qué no un velo para ellas?) y las subvenciones a compadres de misa diaria.
Me gusta, sobre todo, y a eso voy por encima de todo, el verbo "recentralizar" cuando de Educación se habla.
Precisamente una recentralización educativa haría posible un descentralización general racional e inteligente. Que no es el caso actual.
La Enseñanza en España lleva décadas educando a muchachos que acaban siendo extranjeros entre sí mismos.
Jóvenes extraños que se miran de reojo con recelo. Cuando no se desprecian o se odian.
No saben quién fue Carlos V y lo que nos marcó, pero lo saben todo de Marianico el Corto, el silbo gomero o el zarangollo murciano.
Y los golfos que hicieron posible todo eso, para criar clientela, siguen ahí, administrando gozosos sus miserables parcelitas educativas.
Es revelador que la Ley irrite tanto a ciertos ultranacionalistas periféricos montaraces. Esa parte es la que más me pone.
Una certeza tengo. Lo que de esa ley no guste a los ultranacionalistas periféricos, seguro que es bueno para el resto de los españoles.
Un 10% menos de aldeanismos y de pueblo de Astérix no irá nada mal para compensar el veneno inyectado por tanto mercachifle paleto.
Limitar el negocio de los que llevan décadas enseñando la historia de su aldea obviando cuanto ocurrió más allá del río Tal o el Monte Cual.
Que alumnos de Huesca, Bilbao, Valencia o Tenerife estudien materias comunes en vez de 17 distintas, solo puede alegrar a la gente decente.
Y al que no le alegre, por mí que le vayan dando. Algo turbio tendrá que ocultar en el pajar de su casa.
¿Pactos de Estado? No sea ingenua. Aquí hasta el federalismo lo contemplamos asimétrico. ¿Quiere chafarles el negocio?

jueves, 24 de enero de 2013

"Consejos para los padres que quieran hacer de sus hijos unos delincuentes".



Encuentro mis anotaciones sobre un documento de la Dirección de Policía de Seatle (Washington). Su título: "Consejos para los padres que quieran hacer de sus hijos unos delincuentes".
Dice:
"Dadle, desde la infancia, cuanto desee: así crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo".
"Reíd si dice tonterías: así creerá que es muy gracioso".
"Nunca le digáis: Esto está mal, podría adquirir complejos de culpabilidad".
"Recoged todo lo que el tire por los suelos así creerá que todos están a su servicio".
"Dejadle leer todo: limpiad con detergente que desinfecta la vajilla en la que come, pero dejad que su espíritu se recree con cualquier torpeza".
"Discutid siempre delante de él: así se irá acostumbrando y cuando su familia esté totalmente destrozada no se dará ni cuenta".
"Dadle todo el dinero que quiera no sea que sospeche que para disponer de él es necesario trabajar".
"Que todos sus deseos estén satisfechos (comer, beber, divertirse... ¡de otro modo resultará un frustrado!".
"Dadle siempre la razón: son los profesores, la gente, la ley... quienes la tienen tomada con vuestro pobre muchacho".
"Y cuando su hijo sea ya un desastre, proclamad que nunca pudisteis hacer nada por él..."


jueves, 3 de enero de 2013

Iglesia, drogas y libre albedrío

GASPAR FRAGA. Director editorial de la revista CAÑAMO (http://www.canamo.net). Artículo publicado en Iniciativa Socialista número 73, otoño 2004
Adán y Eva comieron el fruto prohibido del arbor scientiae, ofrecido por el animal más heterodoxo y underground, y esa experiencia edénica del mordisco al fruto del árbol del conocimiento expulso del paraíso a la pareja primigenia, castigada a “ganarse el pan con el sudor de sus frentes”.
Toda una metáfora, muy cercana a lo que podía ser la primera idea sobre el sometimiento del proletariado; idea que Marx rechazó con otra célebre metáfora: “La religión es el opio de los pueblos”.

La Iglesia justifica su intervencionismo en el problema de las drogas por su proximidad al suicidio; acto humano, de libre albedrío, para el que la Iglesia sólo promete el averno. E, igualmente, para el consumidor de drogas también reserva el paraje infernal… ¡aunque  en vida!
Desde que en 1834 se abolió la Inquisición en España, los intentos para desvincular a la Iglesia del Estado, salvo en el caso de la “desamortización” de Mendizabal en 1836, han sido tímidos, cuando no raros, pues ni la Constitución de 1869 ni los desordenados y cortos once meses de vida de la I República (1873) lograron apartar de los asuntos y administración estatal a la Iglesia. De manera que no fue hasta la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931, cuando, por primera vez en la historia de España, la influencia eclesiástica  es clara y tajantemente apartada del control de la sociedad civil gestionada por el Estado laico republicano.
Pero, tras de la Guerra Civil (1936-1939) y la victoria de los rebeldes apoyados por la Iglesia, bien consolidado ya su régimen, Franco firmó en 1953 el Concordato con la Santa Sede, bajo el papado de Pío XII.
Tratado que renovó privilegios a la Iglesia española y que nuevamente garantizó su injerencia en la educación y el funcionamiento de la sociedad española, situación que se mantuvo hasta la transición constitucional de 1978. Injerencia y privilegios “adquiridos” históricamente que aún se continúan a pesar de la denominación del Reino de España en la Constitución como Estado laico.
Hace pocos meses, las declaraciones del cardenal Rouco en contra de los derechos de los homosexuales y a favor del estamento familiar, junto a sus comentarios de que el reconocimiento de dichos derechos eran un grave perjuicio para la Seguridad Social y la Hacienda Pública administradas por el Estado, son otro ejemplo de la injerencia eclesiástica.
Y aún más recientemente (20/09/04), el obispo de Jerez de la Frontera, en su comunicación titulada La Iglesia, la familia, la mujer, denunció la “larga campaña que el laicismo más beligerante” viene librando contra la cultura y valores del cristianismo.
Dos ejemplos actuales que tienen su antecedente en las sonadas campañas promovidas por el recién fallecido cardenal Marcelo González contra la Ley del Divorcio (1981) y contra la misma Carta Magna de 1978, a la que tildó de “ser atea”, anatematizando a toda la sociedad española, laica otra vez desde ese año por derecho constitucional.
Desde siempre las iglesias –sean cuales fueren, pero la católica con mayor ahínco– han querido confundir las ideas y comportamientos de sus fieles.
El libre uso de la palabra, está mediatizado desde la “confusión” de la Torre de Babel y posteriores dogmas de fe han proscrito cualquier desviación heterodoxa del pensamiento cristiano (arrianos, cátaros, valdenses, illuminatti, místicos, etc.).
De modo que si mencionar el pecado es poder convocar al diablo, cuando se trata de libertad de expresión para la Iglesia todo se puede descontrolar.  Por tanto, tolerar el consumo de cannabis (de drogas, en general), como alterador de la conciencia –y desinhibidor del entendimiento imbuido por imposición religiosa–, como experiencia hedonista y existencial, es cuestión prohibida, pecaminosa y fuera de todo dogma eclesial.
Y, sin embargo, algo que poseía un efecto alterador de la conciencia, como era en su origen la Eucaristía, hoy es sacramento en el que ni el pan es pan ni se reparte el vino y que, simbólicamente, sólo sirve para obnubilar el entendimiento de la feligresía.
Sacramento “trucado” a través de cuya administración se desea mantener la creencia de que el sacramentado se “transubstancia” para estar próximo a la epilepsia con Dios.
Cuerpo-pan que se adhiere al paladar sin “colocar”; substancia incapaz de transignificar al ser humano. La Eucaristía es pues un acto ineficaz en el sentido que daban a estos actos de catarsis los ritos clásicos eleusinos o délficos, destinados a proporcionar la in-divinación, la presencia divina en el interior del sacramentado, en su comunión conducente al conocimiento del dios dentro suyo. Comulgantes, el hombre con su dios, ambos portadores ya de la divinidad, se mezclaban en la visión alterada de la conciencia del creyente.
En términos meramente católicos, a partir del trucaje in-divinativo de creerse a salvo de todo mal viaje –al infierno– mediante la ingesta de la hostia, debería observarse la gula (un vicio capital) como otra imposición religiosa, que no obstante ser de prohibición, el fiel católico de misa dominguera suele transgredir a menudo, bien sea por un hartón de fabada asturiana, exponiéndose a un “cólico miserere”, o bien por el delírium trémens como alcohólico crónico. Y, siendo ambas sustancias legales –”como Dios manda”–, aunque sí vicio por moral religiosa (¿hay gula en la adicción al tabaco?) hay escasa o nula crítica eclesial.
Pero cualquier otra sustancia, –sobre todo ilegal–, capaz de revelar o alterar la identidad, la visión mortal de la divinidad, a pesar de poder ser también un estado eucarístico, para la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana (póngase acento daliniano), no vale; es sustancia pecaminosa que debe llevarse al confesor so pena de acabar en el infierno quienes la ingieren.
Iglesia, droga y toxicomanía(1), es un documento apocalíptico, a modo de manual, editado por la Pastoral de la Salud (ministerio de sanidad del Vaticano), en noviembre de 2001. Por su carácter admonitorio, moralista, es otro intento de injerencia en el comportamiento de la sociedad laica universal. Es un manual que por presentación y contenidos, falto de fuentes científicas serias de referencia, ostenta un claro amarillismo informativo.
La estrategia de la Iglesia de hoy, ya en el siglo XXI, aún consiste en alarmar a su parroquia con miedos de tiempos preilustrados sin reconocer los cambios sociales post-industriales ni querer admitir las costumbres de nuestra era tecnológica. De tal forma es, que todo el ideario y comportamiento del ser humano actual tiende a desenmascarar y rechazar cualquier fundamento de fe con que la desacreditada Iglesia se obceca en mantener a flote sus dogmas.
Semejante a una gran estafa para creyentes inópicos, quiere salvar sus privilegios y seguir disfrutando del gigantesco patrimonio obtenido a lo largo de 2000 años con fraude espiritual para continuar anunciando el perenne “milagro” salvador de la humanidad, su catecismo, como mejor oferta en venta de su obsoleto catálogo. No obstante su descrédito –sobre todo entre la juventud–, movida por la paranoia de la paulatina y progresiva pérdida de poder, la Iglesia se revuelve excretando homilías, anatemas y condenas a diestro y siniestro. De hecho “mira la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio”, pues muy a su pesar, la Iglesia ha de estar ya acostumbrada a leer noticias casi a diario sobre sus curas pederastas e, incluso, drogadictos, como las referidas a Marcial Maciel(*), fundador de la secta Legionarios de Cristo (en la que parece milita la ex "primera dama" Ana Botella).  Pero esto sólo es un "accidente", aunque son estos accidentes los que proporcionan a la Iglesia su acérrima vindicación contra desviaciones que suceden en su interior y que tratan siempre de ocultar a la opinión pública, al tiempo que no admiten sucedan en la sociedad laica y de ahí su pertinaz intervención en ésta. Y es que, como señala José Manuel Vidal, periodista especializado en lo religioso, “la Iglesia católica no se ha adaptado al momento actual, que exige mensajes claros y muy directos (…), no sabe comunicar”. Este periodista, corresponsal religioso de El Mundo, añade que “en España la imagen institucional de la Iglesia es de las peores. Está a igual nivel que la Policía y el Ejército”.
En el mencionado manual Iglesia, droga y toxicomanía, el Vaticano dice que “el ser humano no tiene derecho a dañarse a sí mismo” y, haciéndole así esclavo de su mandato, añade que tampoco lo tiene “a abdicar de su dignidad personal”, sancionando con inapelable moral cualquier desviación que el ciudadano laico muestre en su actuación social. El manual recurre al chantaje diciendo que “la droga ataca no sólo al mundo juvenil sino también al infantil”, culpando a los padres, principalmente, y también a políticos y educadores, de la responsabilidad que tienen en caso de legalizar las drogas, pues ello llevaría a la “destrucción de futuras generaciones”. Apela la Iglesia no sólo a los valores antedichos, sino que, entrando en camisa de once varas, inmiscuyéndose otra vez en el ordenamiento del Estado laico, recomienda al mismo Estado como “velar por el bien común (…) protegiendo los derechos, estabilidad y unidad de la familia” que salvaría al mundo del daño de las drogas. Y señala que si no hay demanda no habrá oferta (verdad de Perogrullo), agregando que la prevención reside en la educación con “valores que dignifiquen la vida” y que la demanda de droga decrecerá con “el profundo sentido del amor y del sexo”: aquí se preguntará el lector si este manual de la Iglesia es coherente con sus propios dictados acerca del sexo o si quien esto escribe no entendió bien. Pero, no hay error, así está escrito en el citado manual.
Peor aún es el documento Responsabilidad de todos, pastoral de Juan Pablo II (2). Aquí, el Papa abunda en lo mismo y dice que “la drogadicción juvenil es producto de la destrucción de la familia, herida de muerte por el divorcio, la permisividad de costumbres y falta de educación en las escuelas, tanto privadas como gubernamentales” (que no dice religiosas). El documento, en su apartado Por una vida digna, predica sandeces tales como que las drogas se apoderan de la voluntad de los seres por “las fuertes sensaciones de placer (cocaína), de fuerza y energía (heroína), y de liberación mental (alucinógenos como cannabis o LSD)”  añadiendo que “se posesionan del metabolismo, sistema nervioso y centros vitales”; es por ello que las drogas “atentan gravemente contra la dignidad de la vida”. Tras de este “cuadro clínico” es normal que el documento prosiga alarmando con la “enfermedad espiritual de los jóvenes”, pues les impide ser funcionales y convivir con los demás, así como “odiar todo lo que sea norma de urbanidad”. Hay en este documento descripciones equivocadas (¿fuerza y energía de la heroína?), así como de temor ante la “liberación mental” atribuida al cannabis y LSD. En definitiva, siendo ejemplo de la infalibilidad de Juan Pablo II no es un texto serio.
Y es que la “educación científica y religiosa son incompatibles”, según dijera el biólogo y matemático J.B.S. Haldane (3), quien añadía que “el clero ha dejado de interferir en el estado avanzado educativo, pero mantiene aún su control sobre la educación infantil”. Es decir, “los niños han de saber de Adán y Noé, en vez de saber de Darwin; de David que mató a Goliat, en vez de Koch que mató al cólera; sobre el ascenso de Cristo a los cielos, en lugar del ascenso de Montgolfier y los hermanos Wright”. Y aún prosigue Haldane, “se les enseña a aceptar afirmaciones sin evidencias demostradas, lo cual les hace fáciles presas de charlatanes para toda su vida”.
De modo que, cuando, como loros bien amaestrados, los redactores del manual vaticanista repiten las falacias, ya bien conocidas y refutadas por los estudiosos cannábicos, tan sólo están mostrando la hipocresía de sus argumentos religiosos contra el cannabis. Argumentos que son un desdén a la fuerza creadora del Dios que dicen defender, pues al contrario que otras muchas religiones que reconocen el valor intrínseco de las plantas para la sobrevivencia del hombre, el lobby católico –junto a otras iglesias del cristianismo protestante reformado– apoya la prohibición del cannabis (y otras sustancias ilegales) faltando al respeto del Gran Creador en Su obra universal. Así, el papa criticó la distinción entre drogas blandas y duras pues ésta “subestima el riesgo inherente de cualquier aproximación a los productos estupefacientes y en particular al problema de la dependencia” (4)
Para concluir… ¡Ojo! No se incita aquí al consumo de cannabis u otras drogas ni se juzga si la droga es algo bueno o malo. Sólo se defiende el derecho del libre albedrío de los adultos a decidir qué es lo bueno o qué es lo malo para sí mismos. La Iglesia no tiene autoridad ni derecho a recomendar qué sustancias se pueden o no se pueden consumir; como tampoco decir qué se debe o no se debe pensar. El ciudadano libre puede envenenarse lentamente o hacerlo súbitamente con la sustancia de su elección. Es decir, puede envenenarse libre y legalmente con tabaco, pero no con cannabis. O como cantaba el grupo madrileño Mil dolores pequeños, parafraseando al J. Stuart Mills de On liberty: “de la piel pa’dentro mando yo/las fronteras del Estado se acaban en mi piel”

NOTAS
1.- Iglesia, droga y toxicomanía, Pastoral de la Salud, Ciudad del Vaticano. 2001
http://www.conferenciaepiscopal.es
http://www.healthpastoral.org/emergentpains/drugs/lozdroga02_es.htm#castellano
2.- Las Drogas Responsabilidad de todos
http://www.laverdadcatolica.org/las%20drogas.htm
3- Haldane, John Burdon Sanderson (1892-1964); genetista y biólogo británico de origen hindú. Trabajó en la aplicación del análisis matemático a los fenómenos genéticos, en la teoría evolutiva y en los métodos para medir la unión de los genes. Entre otras obras, escribió Enzymes (1930), Heredity and Politics (1938) y Marxist Philosophy and the Sciences (1938).
4- Juan Pablo II recuerda que luchar contra las drogas es tarea de todos
http://www.aciprensa.com/notic1997/octubre/notic172.htm
(*) En http://arcanorevista.tripod.com/grandestemas/00017.02.html puede leerse:
DENUNCIAS CONGELADAS.-En 1997 dos ex Legionarios, José Barba y Arturo Jurado, que habían pertenecido a la Legión y que decían haber sido víctimas de abuso sexual por parte de Maciel iniciaron un proceso legal en su contra. En 1998, Jurado y Barba, junto al sacerdote Antonio Roqueñí, ex juez eclesiástico, buscaron en Roma.quien les llevara su caso entre la lista de canonistas autorizados por la Santa Sede y eligieron a Martha Wegan, una austriaca famosa por sus triunfos judiciales. Pero, en 1999 Wegan les dijo: ''señores, me indicaron que el asunto es muy delicado y está detenida la denuncia pro nunc'', o sea, en términos jurídicos significaba la virtual congelación del caso. "No hubo más explicación", narra Roqueñí. Quedó claro que era  una orden de arriba. (…) Maciel, el fundador de los Legionarios, por su parte, seguía recibiendo también órdenes de arriba: desde los años cincuenta hablaba a los jovencitos de lo peligroso que resultaba "retener el semen" (mal del que él podía curarles mediante masajes en la zona afectada) y les contaba del permiso que tenía de Pío XII para "efectuar en ellos sus liberaciones corporales". ¿Acaso recibía éstas órdenes mientras estaba bajo el influjo de la heroína o  la dolantina (opiáceo sintético) que se dice, consumía? Es difícil de saber, pero en 1997, las voces en su contra fueron rápidamente acalladas. Cinco años después vino la orden de arriba y Maciel pareció perder la gracia de Dios: en Estados Unidos estalló la bomba informativa en contra de los sacerdotes pederastas que fue  el detonador, la señal definitiva para denunciar a Marcial Maciel y a una buena parte de la Iglesia Católica.
Ver también, en El País 25/10/2004, "Nuevo testimonio sobre pederastia contra los legionarios de Cristo en España",
http://www.elpais.es/articuloCompleto.html?d_date=&xref=20041025elpepisoc_4&type=Tes&anchor=elpepisoc